¡Aventureros con 12 años!

¿Te acuerdas de cuando tenías 12 o 13 años? Tal vez pasabas los fines de semana en las calles del barrio jugando al futbol con tus amigos, o cogías flores en los campos alrededor del pueblo de tus abuelos, tal vez con tus hermanos y hermanas jugabas al escondite en el bosque.

Cómo han cambiado los tiempos. Hoy en día muchos de nuestros clientes son padres que quieren enviar sus hij@s al extranjero para estudiar un curso de inglés. La verdad es que los jóvenes de hoy tienen unas posibilidades que para sus padres no eran tan accesibles.

En Estudiaringlesya, en los últimos 5 años hemos mandado unos cuantos adolescentes al Reino Unido (y para 2019 tenemos 2 opciones en Irlanda) pero, aunque los clientes cambian, hay cosas que no cambian.

Me refiero a la separación de padres e hij@s que para muchos adolescentes es la primera vez que están en un país extranjero, sin esta manta se seguridad que ofrece de manera natural una madre y un padre.

Me refiero a los nervios que se sienten en el viaje de ida, a través de aeropuertos grandes y confusos.

Me refiero a la primera noche en esta casa extraña de ingleses, o residencia llena de chavales de todo el mundo, cuándo aún no conoces a nadie y te sientes solo.

Me refiero a esta llamada casi garantizada que reciben los padres de su hij@s, a veces con lágrimas, después de 24 horas allí, ya que en este momento todo se le ha venido un poco encima. (¿Cómo sé yo eso? Porque enseguida me llaman los padres para transmitir sus preocupaciones.)

Pero de repente empiezan a ocurrir cosas…

Se hace el primer amigo, el primero de muchos que se van a hacer.

Se empieza a disfrutar de un montón de actividades.

Se involucran en las clases de inglés con ganas.

Los nervios ya han desaparecido, y empieza a crecer algo dentro de ellos, se llama confianza, se llama madurez.

Y como también casi siempre ocurre, los padres me llaman para quejarse de que sus hij@s ya no les llamen ni mandan mensajes.

Y en la vuelta las lágrimas de sus hij@s son de felicidad por las amistades que se han hecho, y un poco por la tristeza que acompaña una despedida.

Y el aeropuerto ya no es tan grande ni confuso… Eso sí, sigue siendo un poco aburrido.

Y finalmente, el reencuentro, dónde las lágrimas de los padres son de alegría al haber sido testigos de que su hij@ ha superado mucho más que un curso de inglés, ha crecido como persona, ha ganado confianza y quizás el futuro sea más brillante de lo que pensaban.

Estamos aquí para compartir (y organizar) este viaje – info@estudiaringlesya.com / Telf: 628 594 113

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